“Los finaldantes”
PERSONAJES DEL DRAMA
Coro de los Finaldantes
Orto
Copia
Suerte
Docente
La Nota
Aprobado
La escena se desarrolla frente al Aula de Anatomía. Adentro evidentemente se rinde final. En la orquesta varios alumnos sentados.
(El Coro formado por alumnos y alumnas de Veterinaria recorre la escena)
Coro
¡Ay Dioses Indecisos! ¡Ay plantas no fumadas!
Arrastrados a estas playas de infortunio llegamos
sin saber. Sin decir. Sin pensar. De que tema hablaremos
Expondremos y defenderemos nuestra nota
Y el enemigo brutal demandará a Destino,
conocedor de los caminos del Hades y el Olimpo,
que embarque nuestras almas.
Orto
(Separándose del Coro con actitud crítica)
No me mires suplicante, que no podré ayudarte siempre
No hilaré yo los hilos de tu rueca, ni uniré tus palmas
con blancas hebras de lanas no lavadas.
No seré yo quien escriba en tu libreta
las notas que de tu intelecto no han nacido
ni los sietes que tu saber no ha merecido
Copia
(Surgiendo de entre las ropas de Orto, cargando varios papelitos que se le desparraman sobre escena)
que tu cabeza alcohólica ha olvidado
No busques entre estos, mis bosquejos,
las hojas de los libros que has dejado de leer,
las palabras al vuelo en el teórico lanzadas
los sabios comentarios por el ayudante vertidos
Suerte
(Se materializa entre Orto y Copia, tomando a ambos de las manos)
Y si no puedes fiarte de mis hijos dilectos
sino pueden Orto y Copia socorrerte
es entonces terrible tu destino, es oscuro el Hades
que te aguarda
Vete ya y no remes, que es terrible la corriente
que te arrastra y te domina...
Vete ya que por la “A” están llamando y con “A”
tus padres te han llamado.
(Salen las tres de escena, la luz disminuye suavemente y el batir de los timbales se acalla un poco)
Coro
con “A” comienza y con “A” me arrastra
a esta oscura vorágine de preguntas y respuestas.
O letra terrible que marcas mi destino,
que de Agamenón y macho poco me has dejado.
Sí, con “A” me llamo y en la aurora de los nombres
uno de los primeros seré en oponer
este pecho al golpe salvaje de las preguntas.
Cuantas horas he dejado de ver el día
transcurrido entre cuatro oscuras paredes.
Sexo y placeres olvidados, cervezas
no tomadas ni enfriadas, empolvadas y dejadas
en los estantes intocados del oriental supermercado.
Yo, que durante el tiempo que duró mi encierro
estas ropas no he cambiado y no han mis labios
pronunciado las palabras que mandan callar Destino y Suerte,
habré de tomar la afrenta vil a mi conocimiento
escaso y justo para merecer el cuatro.
Dicen que allá afuera, tras los muros de piedra
que dictan mi conciencia filial y mi culpa
una vida existe, repleta de placeres, que hay
cine y películas proyectan, que narran la vida
del hombre y sus máquinas de guerra. Que muestran
a Rambo y Terminator victoriosos, hijos dilectos
de Ares y de Apolo, destructores de malos y de espías.
Que hay lugares donde la música sacude
del Hades mismo los cimientos y las hembras
se entregan al guerrero, al estudiante, al cansado
caminante del mundo de los hombres. Templos,
sí, donde Eros Gobernante se desplaza y muestra
victorioso, sobre un mar de cálices repletos de libaciones
donde se mezclan los hijos de Baco: Ferné y Vodka
con las hijas burbujeantes de Speed y Coca.
Ay! de mi que será, que pasará conmigo
cuando desafíe al final que debe darse,
cuando evalúen mis conocimientos sin remedo
y perciban que hay cosas de las cuales no sé un bledo
Allá voy a la vorágine de preguntas sin respuesta
a las bolillas rodadoras y traidoras, cantadoras
de números olvidados en la últimas hojas del programa.
Allá voy sabiendo que no he hecho lo suficiente
que el cuatro me será negado en infortunio,
voy a encontrarme con el ave de las lágrimas
que surca funesta el cielo y el agua indiferente
emplumada horca de presagios torturantes, que al igual
que en la migraciones de tu raza voladora y vil
me arrastras a mi a retornar a esta mesa fulminante
bajo el calor de febrero desecante o peor aún,
si el hado lo dispone, en el gélido julio resfriante.
Ya siento los murmullos terribles del destino
ya veo los colores oscuros del final, ya acaba
ya se da, ya se termina. He aquí mi mesa y mi lugar.
La capilla, reposo inútil del jinete, que ya se sabe
en carrera y no descansa, por más que cierre
Morfeo sus ojos insomnes que lo aquejan.
Ya giran las esferas, y he aquí mis números cantados,
he aquí el destino que en virtud del azar se me dispone.
Siete, Veintiuno…. callen ya. Ya no lo digan
Vamos ya que se acabe el tiempo funesto de la espera
se disponen la mesa y la capilla
Vamos que es tiempo de mostrar lo que sabemos y
dejar en claro lo poco y nada que de esto conocemos.
Corifeo
(Separándose del Coro y enfrentando solo a Docente que sale del Aula)
Docente
mis intrigas y preguntas
Corifeo
Es el siete el número elegido
Docente
tú los has dicho y escogido está
Corifeo
Contra mi el siete ha de volverse
Docente
como siete contra Tebas se volvieron
Corifeo
Escuchar solo puedo y tratar
Docente
de adivinar sin saber de lo que hablas
Corifeo
De responder con certeza y sabiendo
Docente
lo que yo quiero que respondas
Corifeo
Lo que manda saber, de las ciencias
Docente
mi capricho, el programa, el plan de estudio
Corifeo
Si es Tebas, mi destino vamos pues, porque seguro
como Tebas habré de alzarme victorioso, frente a los siete
que contra las puertas de mi saber desencadenes.
Y el cuatro esquivo será mío al terminar esta jornada
donde vendrán conmigo Justicia y Victoria a celebrarlo
Docente
Vamos pues y comencemos el examen, que no sea
que como Troya, la Ilion insuperable,
entres aquí dispuesto a recibir de mi parte algún regalo
y ese regalo te arrastre al fuego, a la muerte y al saqueo
Y habiendo venido a hacerte rey entre los hombres,
termines encadenado mortalmente al monte del Aplazo
roídas tus entrañas hasta marzo por el pato.
(Disminuyen las luces, solo queda el Coro en escena)
Coro
(Todos los miembros quedan quietos en un extremo de la escena, cada tanto uno de ellos se acerca a la orquesta como si mirara dentro del aula y vuelve, corriendo, a unirse al grupo.)
(este segmento en heptámetros, posiblemente para permitir el ritmo feroz que analizar un examen requiere)
Ya está rindiendo, ya le preguntan
Está pensando, aún no contesta.
Pide papel, hace un esquema
Se contradice, y se desdice
Tacha el dibujo, ya lo rehace
¿Ríe el docente? ¿El ayudante?
¿Era la siete? ¿O la catorce?
Era la siete, era la siete
Cifra funesta, número aciago
¿Has visto algo? ¿Sigue sentado?
El está hablando cual si supiese
de lo que piensa y de lo que dice
Está contestando y con la jeta
Le afirma todo, el cruel Docente
¡Está contestando, está contestando!
Le ceban mate, ya lo rechaza
Si se lo toma ahí se nos caga.
El ayudante está sonriendo
Otra pregunta espera que hagan
Ya se la hacen, ¿Por qué señalan
el esqueleto que está en el frente?
¿Es sobre huesos, planimetría,
de cavidades o necedades?
¿Qué le preguntan? ¿Qué le preguntan?
(ahora mas seriamente, retornan a la forma yámbica)
Quien es esa forma que se aproxima, que entra en la Cátedra
sin que guardias y Cerberos la rechacen,
Que sin presentarse irrumpe en el sito, donde los
Dioses solicitan a Zeus permiso, para estar de pie
y para sentarse. Quien cruza el Estigia sin Caronte
quien navega Océano sin vela y sin remeros.
Forma funesta y aciaga, revelanos tu nombre!
Muéstrate ante nosotros y dinos, que orden superior
te trae a estas playas de disputa y conflicto
donde en una fragua más caliente que aquella
que hace bramar Hefesto en la cima del Etna,
se forjan los destinos y desatinos de nuestras carreras
Quien eres tú a quien no detienen ni limitan
secretarios o bedeles y puertas clausuradas.
Manifiesta tu semblante, descubre el velo que oculta
tu nombre, ¡Hazlo ya! Por Zeus y Hades te lo mando
La Nota
Palabras fuertes y nombres poderosos
pones en tus labios estudiosos, sin saber que ante Mí
esos nombres, los continentes, los titanes, el mismo
Apolo Médico de Dioses y Atenea en su Ciencia se arrodillan
Nos ves incauto mi carro en negro y fuego ornado,
conducido al Final por mi hermanos Cagazo y Nervios
y no ves a Insuficiente y Aprobado, mis hijos dilectos que me siguen.
Coro
(Retrocediendo con terror al proscenio)
Si Aprobado e Insuficiente son tus hijos.
Y Cagazo y Nervios, aurigas de tu carro
solo hay un nombre sombra abismal que puedo darte
y se deshaga en sangre mi garganta al pronunciarlo
de entre todas las Furias del Abismo solo una puedes ser
Tu eres
La Nota
yo soy la que soy, yo soy la Nota. Aparta ya
que vengo a cumplir urgente encargo, a terminar ya con la jornada,
puede Febo ocultarse en el Océano y ponerle fin al día
mas soy yo la que debe dar el Final por terminado,
sin mí no hay final solo principio. Aparta ya que vengo a cumplir
lo que debía ser cumplido, aparta ya y espera.
Coro
Todo ha terminado, todo esta listo, esperemos pues, que la Nota
sea puesta, que se abran las puertas del aula y salga nuestro amigo
que termine ya esta espera, que de Parto y de Agonía esta teñida.
Corifeo
(Saliendo completamente desnudo del aula, llevándolo de las manos Orto y Suerte lo guían sonrientes, Victoria y Justicia, también desnudas se cuelgan de su cuello. Tras él, Aprobado, llevando el peto de Ares y el Escudo de Apolo, sujeta sobre la cabeza de nuestro finaldante un cuatro de oro que resplandece como el sol)
En bolas vine y en bolas he aprobado,
un cuatro Glorioso de sol y luna hoy me llevo,
Que el fuego eterno de Hefesto así lo grabe en mi libreta
Que Bic y el Sello imborrables lo cuenten para siempre
Señoras y Señores he Aprobado
Coro
Ha aprobado, ha aprobado, ha aprobado
Fin de los Finaldantes, tragedia en un acto, pero que para algunos puede desarrollarse en varios
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